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14/07/2012
Modernidad, frescura, dinamismo e inteligencia son las claves que definen un proyecto que nació en 2005 con las ideas muy claras. Se trataba de desmitificar el vino, de despojarle de su carácter elitista y solo para entendidos, de llegar a un público más joven —o menos ‘conocedor’— a través de la pura diversión, del placer por sí mismo. Nada en Paco & Lola es casual: la imagen rompedora, muy poco habitual; la estrategia comercial y de marketing, y el propio carácter de sus vinos están perfectamente calibrados y diseñados para ofrecer una experiencia hedonista, diferenciadora y con mucha clase.
Se trata además de un proyecto coral. Un grupo de viticultores y elaboradores de la D.O. Rías Baixas, concretamente de la subzona de O Salnés, tuvo la iniciativa de constituirse en una cooperativa —la Sociedad Cooperativa Vitivinícola Arousana— para sacar más partido a sus viñedos y profesionalizar la producción. Hoy en día, la asociación cuenta con 430 socios, es una de las más importantes de su denominación de origen y sus productos están presentes en más de veinte países.
El Valle del Salnés, en la provincia de Pontevedra, es un enclave natural privilegiado para el cultivo de la uva. El preciso equilibrio entre el régimen de lluvias, las variaciones de temperatura entre día y noche en época de maduración, y los suelos francoarenosos de material granítico y ligeramente ácidos, convierten a este territorio en el lugar perfecto para la elaboración de vinos de alta calidad. Las laderas que descienden hacia el mar resultan particularmente adecuadas para el desarrollo de la emblemática variedad Albariño, que demuestra aquí todo su potencial de aromas y sabores.
Paco & Lola dispone de 200 hectáreas de viñedo propio repartidas en casi 2.000 pequeñas parcelas, algo muy habitual en el minifundio gallego. La diversidad en tamaño, tipo de suelo u orientación de cada viñedo es una valiosa riqueza a la hora de elaborar los coupages de cada añada.