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Oliva de Mérida es un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz, cercano a la capital de Extremadura. En un valle alto, colgado entre las sierras de Juan Bueno y de Peñas Blancas, y orientado de noroeste a sureste, se encuentran la mayoría de los viñedos de los que la bodega Pago Los Balancines extrae la materia prima para sus vinos. La altitud y la orientación —que favorece la influencia de los vientos atlánticos, suavizando los extremos del clima pero conservando un buen salto térmico—, junto con un suelo pedregoso, se confabulan para dar lugar a una uva excelente, libre para expresar todos sus matices varietales.
Son 50 hectáreas de las variedades Tempranillo, Garnacha Tintorera, Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot, Graciano, Bruñal y Chardonnay, la mayor parte en propiedad, a las que hay que añadir cerca de 30 hectáreas más en los municipios de Feria y Matanegra, todas ellas estrictamente controladas y supervisadas por la bodega, y amparadas por la Denominación de Origen Ribera del Guadiana.
Pago Los Balancines es una bodega joven, nacida en 2006, pero con una madurez envidiable. Y se sitúa como una de las más prestigiosas entre las extremeñas y como punta de lanza de la enología de esta región, hasta hace poco casi desconocida dentro y fuera de España. Como explica Pedro Mercado, socio mayoritario y gerente de la bodega: “Tras largo tiempo estudiando las distintas zonas del país con posibilidades para poner en marcha un proyecto bodeguero, llegamos a la conclusión de que Extremadura reunía muchas de las singularidades que hacen grande a una bodega: suelos, microclimas y orografía, junto a una arraigada tradición y una cultura histórica del vino. Además, se trataba de la última gran región española productora de uva que quedaba por descubrir”.
En apenas seis años de vida, la bodega cuenta con cinco vinos en el mercado —‘Alunado’, ‘Huno’, ‘Huno Matanegra’, ‘Salitre’ y ‘Crash’— y prepara el lanzamiento de otros dos, ‘Crash White’ y ‘Crash Pink’. De nombres sonoros y atractivos, Pedro Mercado los define en conjunto como “elegantes, sutiles, honestos y, sobre todo, disfrutables por cualquier persona sensible. Vinos que no dejan indiferente a nadie y que pretenden deleitar con cada sorbo”.
En el origen de Pago Los Balancines está el compromiso de ofrecer vinos de gran relación calidad-precio al nivel de cualquier región vinícola de España. Pero también el de demostrar que empresa, vino y naturaleza son compatibles y viables tanto económica como ambientalmente. Para ello se trabaja con los más altos estándares de exigencia en cada una de las fases de elaboración del vino, primero en el viñedo y posteriormente en bodega, y se van implantando paulatinamente procesos y tecnologías sostenibles.