
02/12
“Una bodega, un vino. Reserva de Rioja”. Estas palabras servirían...

12/11
Donde hace más de 30 años la tierra de La Rioja se abría en...

12/11
El trabajo concienzudo, el sentido común y una cierta dosis de...

11/11
En la localidad vallisoletana de La Seca, en plena meseta castellana, ...
30/04/2010
Bodegas Torres, la empresa fundada en Vilafranca del Penedès hace casi siglo y medio, es una referencia indiscutible en el panorama vitivinícola español de la actualidad. Habiendo conseguido mantener la tradición de ser una bodega familiar, los vinos de Bodegas Torres llegan ahora a 140 países del mundo y sus viñedos crecen en países como Chile o EE.UU. así como en diversas denominaciones de origen españolas. Pero esta bodega no es sólo conocida por la extensión de su negocio o su compromiso con la calidad de sus productos, desde hace algunos años Bodegas Torres se ha convertido en la empresa vitivinícola española pionera en la introducción de técnicas de producción sostenible tanto de respeto al medio ambiente como para la adaptación al cambio climático.
Miguel A. Torres, actual presidente de la compañía, explica cómo comenzó la sensibilización de Bodegas Torres con las consecuencias del cambio climático y las medidas que había que tomar tanto para paliarlo como para adaptarse a él: “Desde hace unos años algunos viticultores empezamos a observar cambios en el proceso de maduración de la uva, con un desfase entre la madurez en el contenido de azúcares y la madurez de los aromas”. Estos cambios obligaban a decidir entre favorecer la expresión aromática de los vinos a costa de una más alta graduación alcohólica, o elaborar vinos con los aromas mucho más atenuados.
Ante la evidencia de cómo el calentamiento global había causado esta aceleración fenológica de las cepas, adelantando la fecha de la vendimia, desde Bodegas Torres comenzó a ponerse en marcha un ambicioso programa encaminado a minimizar el impacto de los procesos productivos del vino en el entorno.
Pero este plan no habría sido posible sin la larga tradición de la bodega de respeto al medio ambiente con el fin de aumentar la calidad de las cepas, y por tanto de los vinos, ofrecidos al público. Tal y como afirmara el cofundador de la compañía en el siglo XIX, Miguel Torres Vendrell: “No hay un buen vino que no respete la naturaleza”; una filosofía que se ha mantenido en la bodega y que se ha ido adaptado a los nuevos desafíos que el cambio climático ha provocado.