|

Luis Irízar es uno de nuestros
más famosos y reputados chefs.
Durante años ha promovido la
gastronomía española a través
de sus platos, mientras educaba
en su escuela a toda una nueva
generación de grandes cocineros.
|
EL VINO Y LA GASTRONOMIA
Al analizar el título del tema a desarrollar, inmediatamente acuden a mi mente conceptos varios, entrelazados entre sí, sumamente importantes todos ellos por lo que representan en la calidad del turismo que ofrecemos. Nuestro vino y gastronomía pueden servir como slogan que represente a España como país amigo, familiar y acogedor que tiende la mano ofreciendo, en su diversidad de regiones, la copa de vino de la tierra como señal de bienvenida y las viandas preparadas sobre la mesa para festejar la llegada del forastero.
España en su conjunto variado y colorido: sus habitantes, sus costumbres, sus lenguas, sus alimentos y ¡cómo no! sus vinos, personalizan las distintas regiones de este país tan diverso.
No importa por qué puerta de acceso se presente el visitante, habrá una mano de un paisano que le ofrecerá una copa de excelente vino con la que recibirle como amigo. Será de un blanco Ribeiro o Albariño gallego, o quizá de un tinto de Rioja, o de un rosado navarro, un cava catalán, un Priorato o un Jumilla. O quizá un Jerez fino o una manzanilla, un vino del Condado o un Valdepeñas manchego.
El visitante se sentirá halagado con esa cariñosa acogida y querrá ya integrarse en el lugar y conocer más de ese país diferente y desconocido en su cultura y costumbres. Y nada mejor para acompañar un buen vino que una buena comida. Una vez más, el visitante se verá sorprendido de encontrar una comida variada, colorista, rica en aromas y gustos y, lo que es todavía más importante, saludable. Se encontrará con la mejor dieta alimenticia, ya famosa en el mundo gastronómico, la Dieta Mediterránea, espejo de lo que es la cocina de nuestro país: variada en aceites, cereales, frutas y verduras, pescados y carnes, ...
El turista gastronómico encontrará un nivel culinario hoy en día envidiable, donde unas cocinas modernas como la vasca o catalana se complementan con otras aromáticas y saludables como la mediterránea o andaluza u otras más recias como la castellana o extremeña, con sus asados únicos y sus exquisitos platos de caza.
El aficionado a la buena mesa es curioso, abierto, agradecido, no importa de dónde venga. En mi experiencia personal y profesional he tenido la suerte de conocer a muchos aficionados de todos los rincones del mundo y no hay mejor manera de hacer nuevos amigos que alrededor de una buena comida acompañada de un buen vino. Allá donde se encuentre en nuestro país, el visitante podrá compartir mesa, bodega y amistad con un pueblo complaciente y deseoso de acogerle como un amigo y hacer que su estancia sea lo más agradable e inolvidable posible.
Luis Irízar
|