El selecto jurado de la International Wine & Spirit Competition 2007 ha otorgado la medalla de oro con el distintivo del mejor de su categoría (Best in Class) a seis vinos españoles de diferentes denominaciones. Además, los vinos de nuestro país han conseguido 190 medallas de plata y 202 de bronce en este concurso celebrado en Londres y considerado el más importante de su categoría.
De los vinos premiados con la medalla de oro, porque han obtenido calificaciones entre 90 y 100 puntos, y reconocidos como los mejores de su categoría tres son blancos y tres, tintos. Entre los primeros, los vinos canarios han cautivado en este certamen internacional, ya que los galardonados han sido ‘Tamanca Malvasía Barrica 2004’ de la D.O. La Palma, ‘El Grifo Canary Solera 1997’ de la D.O. Lanzarote y ‘Testamento Esencia 2005’ de la D.O. Ycoden Daute Isora. Por su parte, entre los tintos han destacado dos vinos de la D.O. Ca. Rioja (‘Bodegas Primicia Gran Reserva 2001’ y ‘Baron de Ley 7 Viñas Reserva 2001’) y uno de la D.O. Penedès (‘Parató Negre Clàssic 2001’).
A su vez, 190 vinos han sido calificados con entre 80 y 89,9 puntos, logrando así una medalla de plata. Además, 108 de entre ellos han sido considerados como ‘Best in Class’. Entre ellos se encuentran representadas 26 Denominaciones de Origen diferentes y varios vinos acogidos a la mención Vinos de la Tierra. Por último, 202 vinos han alcanzado una puntuación de entre 75 y 79,9, por lo que han recibido medallas de bronce. En este caso los productos pertenecen a 31 denominaciones diferentes y a las menciones Vino de la Tierra de Castilla, de Castilla y León, de Extremadura, de Cádiz y el Bajo Aragón.
El International Wine & Spirit Competition es el concurso de su categoría más antiguo con una reconocida trayectoria que se remonta a 1969. Entre sus objetivos destaca promover la elaboración de vinos, espirituosos y licores de calidad en todo el mundo. Los premios son otorgados por un jurado altamente cualificado de expertos procedentes
de varios países previamente formados y certificados por la organización.
En este concurso los vinos son evaluados en dos etapas: mediante catas profesionales a ciegas de las muestras, que se presentan a los jueces ya en la copa, para que no puedan ser influidos por la forma de la botella, y a través de un riguroso análisis químico y bacteriológico, realizado por un laboratorio independiente en un proceso que dura más de cuatro meses.
Además, la composición de los diferentes paneles de cata y la selección de sus miembros también es muy rigurosa. Cada panel se compone de nueve miembros, casi todos ellos Masters of Wine o reconocidos profesionales del sector vinícola, equilibrados por al menos un juez ‘aficionado’, un ‘no profesional’ pero de sólida reputación. Además, existe un ‘árbitro de silla’ en cada panel —que es quien dirige la cata y media en los posibles conflictos— y todos los jueces, incluidos los Master of Wine, deben superar un día de ‘iniciación y entrenamiento’ antes de comenzar a otorgar puntuaciones oficiales.