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El terreno característico de esta zona es de tipografía accidentada, con altitud ascendiente, de Sur a Norte. Esta tipografía origina pequeños valles con microclimas propios. El viñedo se asienta en estos valles, a los pies de las sierras con una altitud de entre los 600 y 1.000 metros sobre el nivel del mar.
Los suelos están constituidos por tierras pardo-calizas y de costra caliza, de bajo contenido en materia orgánica, buen drenaje y elevado nivel de caliza, así como de suelos aluviales, de características edafológicas muy variables.
Estas características geomorfológicas, unidas a un clima de tipo mediterráneo, con un promedio de unas 2.900 horas de sol al año, constituyen unas condiciones excepcionales para el cultivo de viñedo de calidad, que se realiza fundamentalmente en secano.
El distintivo de los vinos elaborados en la D.O. Bullas es la variedad Monastrell, cultivada mayoritariamente en la zona, que se considera la casta principal, aunque también se cultivan otras variedades que han sido autorizadas por el Consejo Regulador para la elaboración de tintos y rosados, como son Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Merlot, Petit Verdot y Garnacha.
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