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La D.O. Bullas es la más joven de las tres denominaciones vinícolas de la Región de Murcia, además de ser la de menor tamaño en extensión de viñedo, pero en los últimos años su crecimiento en nuevas marcas de vinos y la creación de nuevas bodegas denotan el potencial de este área vitivinícola de la región, cuya seña de identidad es la variedad Monastrell. Sus vinos ya están siendo reconocidos en diversos concursos a nivel internacional, y logra exportar el 30% del vino calificado.
La ciudad de Bullas, que da nombre a la denominación, ha existido desde la época romana y alcanzó una cierta importancia durante el predominio árabe. Después, tras la reconquista en el siglo XIII, la zona prosperó gracias a la agricultura. Ya entonces los vinos se elaboraban para su posterior comercialización.
A mediados del siglo XX, Bullas comenzó a proporcionar vino para el mercado a granel, hasta que a finales de la década de 1980, las bodegas comenzaron a invertir en la tecnología necesaria para elaborar vinos de calidad.
La D.O. Bullas se constituye en el año 1994, contando hoy día con un total de 14 bodegas inscritas que agrupan a 675 viticultores y 2.300 hectáreas de viñedo, con una producción anual media de seis millones y medio de kilos de uva.
La zona de producción de los vinos amparados por la D.O. Bullas está constituida por los municipios murcianos de Cehegín, Mula, Pliego, Ricote y la propia Bullas, además de parte de Calasparra, Caravaca, Moratalla, Lorca, Cieza y Totana.
Situándose entre el Mediterráneo y las sierras del interior de Andalucía, el área de la denominación posee veranos muy calurosos, a pesar de que el clima es generalmente más frío que en otras denominaciones murcianas, con repentinos vientos helados procedentes de la sierra. Estos fuertes vientos y las heladas se producen esporádicamente entre los meses de octubre y abril y, periódicamente, esta zona también está sujeta a lluvias torrenciales y tormentas, principalmente en septiembre y octubre.
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