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Por su parte, el Moscatel de Alicante, también denominado mistela, es un vino dulce de licor, elaborado a partir de la variedad Moscatel de Alejandría que se cultiva en la zona de la Marina Alta. La cercanía al mar y la humedad que recibe la vid de su brisa otorgan singularidad a esta variedad. El proceso tradicional de elaboración da lugar a un vino dulce, untuoso, con unas propiedades aromáticas únicas y un aspecto limpio y brillante en el que se puede encontrar una amplia gama de colores desde amarillo pajizo hasta el ámbar más oscuro.
En cuanto al Fondillón, indicación exclusiva de la D.O. Alicante y uno de los cinco vinos de lujo reconocido por la Unión Europea, es un vino rancio elaborado con uvas de la variedad Monastrell, sobremaduras en la cepa y añejado durante largos años, como mínimo una década, en toneles de roble siguiendo un proceso tradicional propio de la zona.
Además, junto a los vinos de corte clásico, en las últimas décadas se ha potenciado la creación de vinos de parcela, de autor y de cuidada expresión.
Gracias a todo ello, y a la bonanza climatológica del último año, el embotellado en la última campaña de vinos de la D.O. Alicante ha alcanzado su máximo histórico: 10 millones de botellas, de las cuales un tercio se comercializarán en mercados extranjeros, principalmente en países de la Unión Europea y en EE.UU.
De cara al futuro, el Consejo Regulador de la D.O. Alicante apuesta por afianzar su posición a nivel local y nacional e incrementar la comercialización a nivel internacional, siempre mejorando la calidad y la personalidad de estos vinos, como principal elemento comercial y de imagen. Sin pasar por alto invertir en enoturismo y potenciar el Fondillón a todos los niveles.
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