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La superficie estimada de viñedos en Extremadura es de 87.000 Ha., de las cuales 24.322 Ha. están inscritas en el Consejo Regulador, al que están adscritos 2.860 viticultores y 74 bodegas, que ampara bajo una sola denominación a las seis subzonas vitícolas extremeñas: Tierra de Barros, Matanegra, Ribera Alta, Ribera Baja, Cañamero y Montánchez. No obstante, no se impuso un criterio de homogeneidad sino que se exigió simplemente que los elementos naturales que concurren permitieran alcanzar un adecuado nivel de calidad en los productos, incluyéndose esta suma de áreas dispersas, aunque conectadas entre si por vínculos vitícolas (variedades, forma de cultivo) y enológicos (modalidades de elaboración, de crianza, etc.).
Tierra de Barros y Matanegra son muy similares en cuanto a la orografía del terreno, prácticamente llano, con suelos fértiles, ricos en nutrientes, una notable capacidad para la retención de agua. El clima es bastante seco, con precipitaciones medias que oscilan entre 350 y 400 mm, y elevadas temperaturas en verano, más suaves en Matanegra debido a que se encuentra a una altitud media de 638 metros, mientras que en Tierra de Barros la altitud media es de 521 metros.
El suelo de las ‘Riberas’ está constituido por los depósitos cuaternarios dejados por el río Guadiana, que en la Ribera Alta han dado lugar a suelos muy arenosos situados a una altitud de unos 427 metros, mientras que en la Ribera Baja, situada a una altitud media de 286 metros, los suelos son de carácter arcilloso-limoso. En la zona más elevada la variedad más importante es la blanca Pardina, mientras que en el área de menor altitud la protagonista es la Tempranillo. Ambas se enfrentan a un clima continental con moderada influencia atlántica, con veranos largos, otoños y primaveras cortos y suaves e inviernos muy rigurosos.
La subzona de Cañamero se encuentra situada en plena Sierra de Guadalupe, siendo la más elevada de todas, con una altitud media de 849 metros sobre el nivel del mar. Su relieve es accidentado, por ello los cultivos se asientan, preferentemente, en las laderas, sobre terrenos de naturaleza pizarrosa. También esta zona es donde más precipitaciones se producen, con una media anual de entre 750 y 800 mm., y disfruta de un clima más suave, sin grandes contrastes térmicos. La variedad más importante aquí es la Tempranillo.
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