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En vinos blancos, cuya producción es menor, destacan los obtenidos de la variedad Godello; vinos frescos, afrutados y al mismo tiempo con una gran plenitud en boca, con aromas intensos propios de la variedad. Mientras que la uva Albariño es el origen de vinos frescos, agradables, que mantienen perfectamente sus características, con los matices peculiares que le confieren las riberas del Miño y Sil. En este sentido es destacable el aumento de la producción de los vinos blancos plurivarietales.
En la actualidad, el esfuerzo que están haciendo algunos bodegueros de la zona, renovando sus instalaciones y equipos, está teniendo como resultado un aumento en la calidad de los vinos. No obstante, el proceso de elaboración continúa realizándose de forma extraordinariamente artesanal, lo que viene a ser un fiel reflejo de los minifundios existentes, de las bodegas familiares abundantes en la zona y de los tradicionales métodos ecológicos de cultivo que continúan utilizándose en Ribeira Sacra.
Aún así, y en cierta medida gracias a ello, estos vinos resultan cada día más apreciados. Así lo demuestran la cantidad de premios recibidos en diversos concursos tanto nacionales como internacionales, que cada año va en aumento. Por ejemplo, en el año 2007 los vinos de la D.O. Ribeira Sacra obtuvieron galardones en el Challenge International du Vin, en el Concurso Mundial de Bruselas y en el Concours International des Vins de Montagne.
Todo ello a pesar de tratarse de una denominación pequeña, con bajas producciones, que vende sus vinos con facilidad y rapidez en el mercado nacional, y cuya tasa de exportación se sitúa en torno al 5% de la producción total de la D.O., aunque cada año son más las bodegas que destinan parte de sus vinos a los mercados exteriores, siendo sus principales destinos Alemania, México, EE.UU., Suiza y China.
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