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Nuevos Valores
01/05/2008
   
Daniel Gómez Jiménez-Landi amante de la Garnacha de la zona más elevada de la D.O. Méntrida

Con estos métodos intenta extraer lo mejor de su viñedo que está ubicado en dos zonas distintas de la D.O. Méntrida, denominación cuyos cepas amparadas se extienden por el noroeste de la provincia de Toledo, limitando con las provincias de Ávila y de Madrid, desde el pie de la sierra de Gredos hasta el río Tajo, regadas por el curso del río Alberche. Así, en el término municipal de Méntrida los primos Jiménez-Landi disponen de dos fincas situadas en terrenos arenoso-arcillosos de origen granítico: ‘Pedromoro’ y ‘La Dehesa’ que suman entre ambas unas 19 hectáreas de cepas con edades no superiores a los diez años y de las que obtienen su ‘Sotorrondero’ un vino esencialmente elaborado con Syrah y en el que, según el año, Daniel Gómez Jiménez-Landi ensambla con Merlot, Cabernet ó Garnacha, aunque últimamente se decante por esta última.

“’Sotorrondero’ está marcado ya en la cepa, lo que intentamos en bodega es mantener la expresión de las viñas del pueblo de Méntrida. De él destaco el equilibrio entre taninos y alcohol, entre la madera y la fruta. Es un vino amable de beber y la línea más fácil de entender. En él quiero sacarle todo el partido a la Syrah y hacer un vino cuya relación calidad precio sea competitiva”, informa el autor, que también opina que es un vino con un gran potencial de futuro porque procede de viñas con nueve o diez años que aún no han sacado todos los matices del suelo, por lo que es un valor que va a ir ‘in crescendo’. De momento, de la añada 2006 han elaborado 28.000 botellas, por lo que ‘Sotorrondero’ es la línea básica de la bodega.

La otra propiedad de Bodegas Jiménez-Landi está situada a 50 kilómetros de Méntrida, en el municipio del Real de San Vicente, donde poseen siete pequeñas parcelas de Garnacha, que suman unas ocho hectáreas, situadas a unas altitudes comprendidas entre los 750 y los 850 metros y diferentes exposiciones. En la Sierra de San Vicente las viñas fueron plantadas en 1960 sobre suelos silíceos de origen granítico. Se puede decir que esta es la niña mimada de los Jiménez-Landi y de ella nace ‘Piélago’, la estrella de la bodega.

Todas estas condiciones son fundamentales para obtener un vino elegante que despista por su frescura a los más entendidos, que se ven en un compromiso a la hora de averiguar su procedencia. El por qué lo explica Daniel Gómez Jiménez-Landi: “Los componentes silíceos aportan frescura a los vinos, caballo de batalla de los vinos españoles, sobre todo de los procedentes de la zonas cálidas. La altitud es mi arma contra la latitud en la que me encuentro. En la Sierra de San Vicente existe gran diferencia térmica entre el día y la noche, lo cual es fundamental en el ciclo de maduración, porque la hace más lenta. Puedo decir que mis Garnachas maduran a fuego lento. Además, disfruto trabajando con esta variedad. Aunque sea una de las más ingratas, es de las que más valoro porque bien elaborada puede dar unos vinos excelentes”. De la misma opinión parece ser Jay Miller, que si bien calificó con 91 puntos a ‘Sotorrondero’ en la última edición de The Wine Advocate, a ‘Piélago’ le concedió 94 puntos.

No obstante, Daniel considera que ‘Piélago’, del que han elaborado 7.000 botellas de la cosecha 2006, actualmente en el mercado, es más difícil de leer, más complicado. “Estoy más centrado en la Garnacha, con ella hago todo el proceso artesanalmente, incluso pisamos la uva, pero me encanta que muchos me digan que ‘Sotorrondero’ les gusta más que ‘Piélago’, al fin y al cabo es el motor de nuestra bodega y un vino es el complemento del otro”, afirma.





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