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Por tanto, el momento es óptimo, aunque Asunción Barbadillo es una mujer realista, tocada por la sensatez castellana, y sabe lo difícil que es hacerse un hueco en el sector en la actualidad. “Hay muchos vinos, muchas denominaciones de origen y destacar en este panorama cada vez es más difícil, por eso creo que el futuro, pasando por la calidad, está en la promoción en el mercado exterior”, explica.
De esta manera, con discreción y austeridad pero con paso firme y decisión Monte Amán ha buscado su sitio en el extranjero. “Hemos impulsado la bodega hacia el mercado exterior que es hacia donde nos tenemos que dirigir, sobre todo una zona tan poco conocida como la nuestra”, afirma con rotundidad Asunción Barbadillo que enumera entre sus principales clientes a EE.UU. y Europa, y dentro de este continente a Noruega. “Además, en estos momentos estoy especialmente ilusionada con un proyecto en Rusia, país con extraordinarias posibilidades y en el que nosotros estaremos en breve”.
Con la firme creencia de que la calidad es la verdadera llave que abre las puertas del comercio, en Monte Amán la vendimia es seleccionada y manual. Uvas de las que se obtienen mostos sanos de elevado grado y muy aptos para la elaboración y crianza de vinos jóvenes, crianzas, reservas y también rosados.
“El 97% del vino que hacemos es tinto, aunque tenemos un rosado 100% Tempranillo, que es una delicia, muy frutal”, explica Asunción para quien sus vinos han tomado el carácter de la tierra, comportándose como sus habitantes. “Nuestros vinos son potentes, duros, como la zona. Aquí hay un gran contraste de temperaturas entre las diversas estaciones y estamos acostumbrados al frío crudo del invierno, a la rudeza. Los vinos tienen color, son recios, hablan a través del silencio”, justifica la gerente que encuentra en estos vinos el acompañamiento ideal para la gastronomía de la zona, basada en diversos platos de caza, tanto menor, como liebre y perdiz, como mayor, jabalí y venado, entre otros, y en diferentes variedades de setas.
Por otro lado, la gerente de Monte Amán clasifica la Tempranillo de la Ribera del Arlanza como un término medio entre la Tempranillo de La Rioja y la Tempranillo de Ribera del Duero. “Nosotros trabajamos con la misma variedad de uva, que es la autóctona de toda la zona, solo que aquí tiene peculiaridades propias fruto de las diferencias climatológicas y edafológicas. Nuestros vinos no tienen tanto color como los Riberas pero sí más que los Riojas. Ofrecen un estadio intermedio muy interesante” opina.
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